Mamá, de mayor quiero ser feminista

Hoy he recibido la feliz noticia de que mi fantástika colega Teresa parirá una niña, una chica, una nena, una renacuaja, una kabezoniki, una gordita, una feminista más!!!! Y soy tan feliz....

Multipliquemos el amor incondicional por todas las esquinas!

¿Parir en casa o en el hospital? Como tú prefieras. Hazte tu plan de parto, pero pare a una feminista:

Plan de Parto y Nacimiento, desde el Ministerio de Sanidad.
http://www.msc.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/pdf/equidad/planPartoNacimiento.pdf

Y aquellas que hayais decidido no parir, teniendo en cuenta las declaraciones del hijo de cura de gallardón, salid a las calles exigir vuestro derecho a decidir!!!

ABORTO LIBRE Y GRATUITO YA, EN LA SANIDAD PÚBLICA


COSMÉTICA MISÓGINA

 La artificialmente creada y omnipresente vendida idea de belleza continúa teniendo un gran impacto en las vidas de muchas mujeres. 3 de cada 4 mujeres no tiene una relación saludable con su cuerpo. ¿Qué cultura tenemos de la comida? Añoramos la comida de cuchara. Nuestra cultura alimentaria es el hambre de tiempo, el café, un picoteo…. un luego…
Desde aproximadamente la década de 1960, la publicidad, vinculada a la moda y la industria de los cosméticos, son asociados con la imagen corporal delgada, hermosa y joven como condición para el éxito y la realización personal. Se establece entonces un enlace entre un cierto nivel de belleza y las posibilidades de inserción profesional de las mujeres en el mercado. Al liberarse las mujeres de la mística femenina que las recluía en el ámbito privado, el mito de la belleza vino a ocupar su lugar y se expandió para ejercer su labor de control social. Lo refleja Naomi Wolf en 1991 en su trabajo “el Mito de la Belleza”: las mujeres occidentales viven bajo la presión constante de ajustarse a un concepto idealizado de belleza creado por la sociedad moderna,  las inseguridades de las mujeres son exacerbadas por esas imágenes, luego explotadas por las industrias de las dietas, cosmética y cirugía estética. Cada día se presentan nuevos productos para “corregir” “fallas” inherentemente femeninas, arrastrando a las mujeres a un ciclo obsesivo y sin esperanzas en torno al intento de alcanzar un imposible estándar de belleza.''
La construcción social de lo femenino permite que las mujeres puedan centrar su objetivo de vida en torno a la apariencia, sin que se logre construir a lo largo de su socialización la autoestima necesaria para realmente centrar el poder en su cuerpo y en su proyecto de vida. Al compararnos con el modelo que nos ofrecen distorsionamos la imagen que tenemos de nosotras/os mismas/os: la comparación nos genera en realidad inseguridad.
Actualmente, también los varones acceden al consumo de este nuevo ámbito. El hecho que hoy exista una creciente preocupación por la "belleza" física por parte de los varones no significa en modo alguno una equiparación en los derechos de género. De este modo, la publicidad induce a los hombres masculinos a conducir el coche apropiado y a las mujeres femeninas a emplear los productos de belleza que les permitirán parecer más jóvenes y más atractivas para los hombres.
En conclusión, el mito de la belleza documenta los prejuicios del ideal físico inalcanzable sobre la salud física y mental de las mujeres y culpa por ello a las industrias de moda, de cosméticos y de cirugía plástica, que obtienen miles de millones de euros al año en base a la estrategia de crear en las mujeres una profunda sensación de insatisfacción con sus propios cuerpos.
Existen investigaciones que identifican como factores de riesgo para la aparición de la anorexia nerviosa y la bulimia a la edad joven, al estado civil, al hábito de comer en solitario y a la influencia de determinados medios de comunicación como las revistas juveniles centradas en la belleza. Asimismo, Miguel Ángel Martínez insiste en la necesidad de revisar los contenidos de los medios de comunicación dirigidos a unas chicas que por ser jóvenes ya forman parte de uno de los grupos de riesgo de contraer este tipo de enfermedades.
Actualmente existe cierta conciencia sobre el problema de las mujeres jóvenes y su imagen corporal. Se trata de medidas útiles en cuanto que tienden a educar a las personas sobre la falsedad y los peligros del ideal que promueven los medios. Pero estas campañas ideológicas no son suficientes para combatir este problema (consecuencia inevitable de un sistema social en el que los que tienen el poder se benefician de la explotación de la mujer en el hogar y el lugar de trabajo). Este problema hay que solucionarlo desde dentro, desde la raíz. Tener leyes que prohíban ciertos tipos de anuncios y controlen sus contenidos no soluciona la cuestión. Es necesaria una revolución interna en la cual las mujeres desarrollen fuertes campañas en las que ofrezcan la verdadera imagen de la mujer: un ser inteligente, sensible y, a su vez, fuerte. Formar parte de un movimiento es lo que hará a las mujeres menos vulnerables al marketing sexista y más capaces de presentar alternativas reales.
Ese mito de belleza es político, es una forma de mantener un sistema patriarcal reproduciendo los estereotipos sexistas que han perpetuado las diferencias entre los sexos. La publicidad nos invita a descubrir un continente de ideas, de técnicas, procedimientos, manejo de imagen y estereotipos que se manipulan con el objetivo de persuadir y estimular a las personas para que compren el producto o servicio. Se reduce la imagen de las mujeres a su función reproductiva y se las atribuye en exclusiva el cuidado de la familia y el hogar. Como un ser dependiente del varón, comprensiva y a la “última”. Los roles tradicionales masculinos hacen referencia en cambio al sostén económico de la familia, a una confianza suprema en sí mismo sin resultar detestable y está destinado a alcanzar los niveles más altos de calidad en todas las áreas de su vida. Apasionado en sus intereses y cautivador en sus relaciones. La familia se representa heteronormativa y sin conflictos y se presenta a las mujeres como objeto sexual (mas del 50% de los anuncios). Se refieren al uso del cuerpo femenino para la venta de productos sin relación con él, a modo de reclamo publicitario.
La duquesa de Windsor afirmó que una mujer nunca es demasiado rica ni demasiado delgada, como reiteran todas las revistas de moda y belleza, los anuncios de televisión, los institutos de adelgazamiento e incluso muchos de nuestros familiares, amigos y médicos.
Desde que somos niñas recibimos muñecas Barbie de regalo. Los que están de acuerdo con el estereotipo occidental de la belleza femenina no saben que una mujer real con el peso de una Barbie, sería demasiado delgada para tener la menstruación. Para que no haya tantas enfermedades de este tipo, deberíamos concienciarnos de que lo importante en una persona no es su físico sino interior. El debilitamiento de la autoestima femenina no sólo hace a las mujeres comprar más y más productos en su lucha por alcanzar un ideal, sino que también les impide desafiar sus limitaciones intelectuales.
A pesar de que actualmente la sociedad ya no es tan machista como antiguamente, siguen existiendo diferencias y éstas se ven reflejadas en las campañas publicitarias, pues todavía podemos observar discriminación sexual y ridiculización hacia la figura femenina.
Queremos vivir coherentemente con nosotras mismas y no tener conflictos internos, para ello se debe revalorizar los valores femeninos y feministas para poder elegir libremente.


Comoperra Sinbozal


LA VIOLENCIA APRENDIDA

Desde pequeñas las mujeres venimos desarrollando estrategias para encajar en nuestros cuerpos y nuestras vidas la violencia estructural que se nos impone. Se nos pretende sumisas, mujeres objeto, cuidadoras. Y las soluciones que se plantean desde las instituciones a esta violencia machista se escriben también desde la victimización y desde la consideración de las mujeres como sujetos pasivos, sin capacidad de decisión. Es decir, las escribe el patriarcado.

Ya son muchos años de compartir con mujeres esta violencia aprendida en la familia, la escuela, el trabajo y las militancias. Muchas de nosotras ya hemos aprendido también a vivir en este mundo bipolar que nos ofrece el Patrix. Hemos tomado conciencia de la particular opresión de género, que sigue mutando y cuando menos te lo esperas, pum, la sientes, sale por otro lado y la mayoría de veces no deja moratones.

Este pasado fin de semana tuvimos un encuentro de autodefensa para mujeres que sí dejó moratones. Llegamos exhaustas de nuestras vidas cotidianas, repensando nuestras luchas no muy alejadas de aquellas de los años 70, ni de aquellas que surgieron cuando la imposición de los Estados durante la fundación del capitalismo. Coincidíamos en nuestra poca capacidad de reacción y la reacción social violenta a nuestra defensa, al Patrix no le conviene aceptar el NO de las mujeres. También en la disociación de nuestro cuerpo y nuestra mente, usamos nuestro cuerpo como vehículo y lo exprimimos tanto que no escuchamos las señales que nos da. Nos comunicamos, reinventamos y nos agenciamos de poder, ¡qué placer!

Reinventemos los feminismos desde los cuerpos, no desde los libros. Por favor, saquemos nuestra rabia a las plazas, ejerzamos nuestros cuerpos desde el placer y hagámonos oír. Como nos enseñó Betty Cariño, con la frente digna, aquí no el silencio, aquí el grito, aquí la digna rabia”